Hueyatlaco: un descubrimiento controversial

Hueyatlaco
Vista parcial del sitio arqueológico Hueyatlaco, ubicado en Valsequillo (Puebla, México). Fuente de la imagen: You Tube.
Desentrañando enigmas de la humanidad

Puedes aceptar lo que ves o puedes empezar a sumergirte en lo desconocido y convivir con el asombro. ¿Qué tan real es la realidad? ¿Qué tanto podemos confiar en nuestros ojos y nuestros oídos, en nuestros sentidos? ¿Qué tan cierto es todo lo que hemos leído y aprendido? ¿Qué tan confiable es el conocimiento científico clásico y convencional?

El método científico como herramienta de investigación a fin de obtener conocimiento es la base de nuestra cultura contemporánea. Este método se basa, muy esquemáticamente, en varias etapas: observación, formulación de problemas, planteo de hipótesis, registro y análisis de datos que permitan establecer relaciones entre los hechos para confirmar o refutar las hipótesis planteadas y, finalmente, enunciar leyes de carácter general.

Para el método científico, lo real es lo que se observa, se analiza, se comprueba y se repite.

No obstante, el pensamiento científico clásico y su método de investigación ha enfrentado desde siempre podemos decir, centenares de hechos que desafían sus cimientos.

Como han dicho Michael Cremo y Richard Thompson, autores de Forbidden archeology¹, todo aquello que no encaja en la estructura convencional de la ciencia establecida es dejado de lado y olvidado.

Cuando las certezas naufragan…

En 1962 un equipo de arqueólogos, liderado por la estadounidense Cynthia Irwin-Williams, descubre en Valsequillo (Puebla, México), restos de herramientas hechos por manos humanas, que datados con diversos métodos arrojaron una edad de 250 mil años de antigüedad. Sin embargo, esta datación no concuerda con lo que sostiene la comunidad científica en general, que establece que el hombre atravesó Asia hace unos 30 mil años, penetró en Siberia y luego cruzó por el Estrecho de Bering hacia América, en donde se estableció hace 20.000 años aproximadamente.

Hueyatlaco
La doctora Virginia Steen-McIntyre ha defendido con tenacidad las conclusiones sobre los hallazgos en Valsequillo. Imagen: You Tube.

Los hallazgos del sitio arqueológico, conocido como Hueyatlaco, fueron cuestionados y la datación invalidada por otras, que podrían ser igualmente confiables, tal como lo indicara Virginia Steen-McIntyre, quién se había unido al equipo en 1966 como estudiante graduada. No obstante, la investigadora defendió la validez de los hallazgos y la fecha tan lejana, que había arrojado la datación hecha con métodos muy precisos (pruebas de uranio-torio, de trazas de fisión, entre otras). Más tarde, esta científica habría declarado, que toda investigación posterior se le había negado u obstaculizado como consecuencia de su postura.

El descubrimiento del sitio arqueológico Hueyatlaco en Valsequillo plantea un dilema a los investigadores que, ante la imposibilidad de ser explicado convincentemente, optan en su mayoría por dejarlo de lado, a fin de no hacer tambalear un establishment científico sólidamente arraigado. Sin embargo, y a pesar de la postura de la comunidad científica internacional, Virginia Steen-McIntyre decide seguir sosteniendo la validez de los hallazgos y su fecha, que luego fue comprobada por otras investigaciones.

Tal vez, este sea apenas un ejemplo de cuán propensos somos los seres humanos a esquivar todo aquello, que desafía nuestra certidumbre y nos abre una ventana a lo desconocido. Negarlo puede ser a veces un camino a tomar, pero no una solución para resolver el problema.

El hombre es un ser finito, atrapado entre las maravillas del macrocosmos y el microcosmos y en ambos mundos se ha atrevido y ha incursionado. En cada viaje se ha enfrentado a desafíos cada vez mayores que han puesto a prueba todas las certezas, que un día creyó tan sólidas.

El paleontólogo francés Pierre Theilard de Chardin dijo hace mucho tiempo atrás, que “en la escala de lo cósmico solo lo fantástico tiene posibilidades de ser verdadero”.

La zona de Valsequillo y sus restos fósiles no nos plantean solamente una duda científica. Más allá de eso, nos piden que dejemos de lado los miedos de una estructura mental establecida y empecemos a ver todo con nuevos ojos: los ojos del asombro.

¹ “Arqueología prohibida”, en su traducción literal al castellano.
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