Tulum: Cuando la belleza es amalgama de naturaleza y patrimonio cultural

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Foto: Archivo / Innovamag.

México es un país de mucha riqueza. Éste país conjuga una serie de bondades que hacen pensar que cuando se habla de paraíso, se habla de México. Y no es para menos; encontrar un lugar que en toda su área junte una variada y exquisita gastronomía, flora y fauna diversa a la par de hermosos paisajes, no parece ser muy fácil.

En la punta sur de éste paraíso terrenal, justo esa que se acerca al Mar Caribe, se encuentra la zona turística de la Riviera Maya, llamada así por encontrarse en el asentamiento de ésta cultura precolombina, famosa por su escritura con jeroglíficos de más de 700 signos, la arquitectura basada en la bóveda falsa, y un sistema de medición del tiempo único en su época.

Al encuentro de Tulum

Aproximadamente a130 kilómetros al sur de Cancún, y dentro de la Riviera Maya, se erige una zona arqueológica, que salvaguarda el interior de la costa, y que aparte de esto, guarda y cuenta en sí una gran parte de la historia de la cultura.

La zona arqueológica de Tulum, tiene el origen de su nombre en el lenguaje maya, y significa “muralla”. Este nombre pudo utilizarse para mencionar a la ciudad cuando ésta ya se encontraba en ruinas, ya que, durante la época de su apogeo, era conocido como “Zamá” que en maya significa “amanecer”.

La historia de la zona, inicia en los alrededores de los años 500, y se extienden hasta la época de la colonia, cuando el imperio maya se encontraba en decadencia. Su principal atractivo, es la edificación de “El Castillo”; una impresionante estructura de piedra construida justo frente al mar, y probablemente una de las construcciones más antiguas del lugar.

A las afueras de “El Castillo”, se encuentra el templo de la Serie Inicial, en donde se vio la fecha más temprana documentada en Tulum: 564 d.C.

Foto: Archivo / InnovMag.
Foto: Archivo / InnovaMag.

Lo interesante y atractivo de este lugar, es el contraste que ofrecen las estructuras antiguas mayas, con los bellos colores que adornan el Mar Caribe. Sus aguas azules y sus arrecifes de coral provocan un profundo embelesamiento en cualquiera de sus visitantes.

Para llegar al lugar, hay que partir desde la ciudad de Cancún, tomar la carretera federal 370 y seguir los señalamientos que ahí se observan. El acceso a la zona es de 65 pesos mexicanos (alrededor de 4,25 dólares canadienses o 3 dólares estadounidenses) y su acceso es de lunes a domingo.

Un lugar excepcional, en un paraíso terrenal.

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