¿Qué impacto tiene el agujero negro solar descubierto por la NASA?

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Recientemente, el Observatorio de Dinámica Solar de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, de acuerdo a sus siglas en inglés) detectó un enorme agujero de color negro en el Sol. Se trata de un fenómeno astronómico, que el ojo humano no puede percibir, conocido como “hueco coronal”, aunque no se trata de un hueco como tal, según indican fuentes científicas. Fue capturado gracias a la aplicación de una muy intensa luz ultravioleta.

Lo observado en color negro son las áreas abiertas del campo magnético solar, que son provocadas por intensos vientos solares -a una velocidad de 800 kilómetros por segundo-, emitidos por el propio hueco coronal, un fenómeno astronómico ocasional, que aparece en la atmósfera (corona) de la estrella. Los vientos tienen una densidad y temperatura menores a la que se registran en la superficie del Sol. El evento puede prolongarse durante semanas o meses.

De acuerdo a información proporcionada por la NASA, el hueco es de un tamaño “sustancial”, pero no sería tan grande como el registrado en 2015, un hueco coronal, situado en el polo sur solar, y que ocupaba casi el 8% de la superficie del astro rey. El fenómeno ocurre durante los años posteriores al período de mayor actividad solar en su ciclo, cuya duración es de unos 11 años.

Consecuencias

El fenómeno astronómico ha provocado el desprendimiento de partículas solares, que en estos días alcanzarán la Tierra. Al llegar las corrientes solares, las partículas envuelven a la magnetósfera, interactuando con la misma.

La magnetósfera es una zona exterior de la atmósfera terrestre, que protege al planeta desviando los vientos solares, así como la mayoría de las partículas emitidas por el Sol, lo cual implica que no existe un riesgo mayor para los habitantes de la Tierra.

Una de las consecuencias del impacto de las corrientes solares en la magnetósfera, según la NASA, será la ocurrencia de intensas auroras polares. También podrían ser afectados los satélites, que orbitan nuestro planeta, no descartándose que sus actividades puedan ser afectadas. No obstante, esto ocurre con poca frecuencia y los perjuicios suelen ser mínimos.